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opinión

El triunfo de los mediocres

          He llegado hace escasas horas de disfrutar con la adaptación para ballet de la célebre obra de William Shakespeare, Romeo y Julieta. La plasticidad, la belleza, la elegancia de los movimientos, perfectamente estudiados y ejecutados, ensayados hasta la extenuación por parte de los jóvenes pero enormes profesionales del Ballet del Bolshoi, la coreografía, el vestuario, la belleza, la fuerza, la pasión y la dulzura de las composiciones musicales de Segei Prokofiev me han conducido a una de mis célebres reflexiones que ahora comparto con vosotros.

11-M In memoriam

A ti, querido conductor suicida...

A ti, querido conductor suicida. A ti que has decidido quitarte la vida sin que yo alcance a comprender por qué y no se te ha ocurrido idea más original que la de enfilar una carretera en dirección contraria para estamparte contra el primer desgraciado que circulaba en el sentido correcto de la marcha.

¡Feliz día de San Valentín!

Cuenta la tradición que San Valentin era un romano, galeno de profesión, que se hizo sacerdote y casaba a los elementos de la soldadesca (no entre ellos, mal pensados, sino con sus novias de toda la vida), a pesar de estar terminantemente prohibido por el emperador Claudio II, apodado El Gótico (según otros, "el misógino") que consideraba el matrimonio incompatible con la carrera militar. Por ello, y dado que contrariar a los emperadores romanos solía terminar nada más que regular (en el mejor de los casos), el misógino Claudio mandó decapitar al buen Valentín en el año 270 de nuestra era.

Sea esta tradición cierta o no, lo que queda patente es que El Corte Inglés ha convertido este día en todo un evento, así que...

Probeatificación del Dr. José Gálvez Ginachero

He tenido el placer de asistir, en calidad de vicepresidente de la Academia Malagueña de las Artes y las Letras, a una reunión cuyo objeto es la beatificación del Dr. José Gálvez Ginachero. Agradezco a los promotores de la causa el hecho de contar con la Academia en este acto que, considero, está plenamente justificado.

Pero antes de elevarlo a la posición de beato o santo, convendría cerciorarse de si sus conciudadanos recuerdan o, en el peor de los casos, conocen a tan insigne prohombre de la ciudad de Málaga.
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