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La España del sinsentido

Vivimos inmersos en un caos a todos los niveles. Entre ese mare mágnum de estupidez supina, se alzan voces que proclaman que la crisis no es en realidad económica, sino una más profunda de valores la que nos ha llevado directamente al punto en que nos encontramos. Aunque estoy bastante de acuerdo con esta afirmación no es eso lo que quiero tratar en este post, sino hacer un repaso de la sarta de estupideces que tiene uno que soportar de los mentecatos que nos gobiernan.

No escondo mi desencanto con el actual gobierno de España, el Partido Popular, como no lo escondí cuando gobernaba el Partido Socialista. Ambas facciones políticas se han mostrado decepcionantes, incapaces y bastante inútiles en lo que a solucionar problemas se refiere.

La política es una maraña que se ha ido reliando tanto en las últimas décadas que uno no sabe a ciencia cierta dónde comienza el hilo de un tema concreto y donde termina. No creo que nos haga falta eso en este momento preciso de nuestra historia (de la separación de poderes ni me molestaré en hacer comentario alguno).

No me voy a detener a tratar la nefasta gestión del gobierno socialista en estos últimos ocho años, porque daría para un serial que ríete tú de la Enciclopedia Británica, pero eso no quiere decir que exculpe su inutilidad, porque de aquellos polvos provienen estos lodos, y el que no se haya dado cuenta ya, es porque sencillamente no quiere verlo. De nuevo, no hay peor ciego que el que no quiere ver y mi labor aquí no es abrir los ojos de nadie, sino plantear temas y ofrecer mi punto de vista para generar opinión. Ahora bien, si el Partido Socialista no lo hizo bien, el Partido Popular no lo está haciendo mejor.

Era de sentido común para aquellos que conocemos mínimamente los conceptos de la Microeconomía, que cuando no hay, no se puede gastar (aunque haya ideas Macroeconómicas que tiren por tierra esta cuestión). Si una persona gana cinco, no puede gastar siete para reactivar la Economía, y eso lo sabe el ama de casa y todo aquel que tiene que hacer malabares con los estipendios para llegar a final de mes, que eso no parece el pago de una nómina, sino un espectáculo de Circo del Sol (sin red, añadiría yo).

Del mismo modo, tampoco voy a entrar en el análisis sesudo de lo que ha sucedido con la economía de este país, qué parte de responsabilidad corresponde a la banca y que parte corresponde a los ciudadanos (que ahora sufrimos todos por igual, cuando solo un porcentaje cometió el abuso). No, estos conceptos son manidos, de tanto repetirlos.

Estamos como estamos. Esa es la realidad. Y estamos mal, por señalar lo obvio.

Partiendo de este punto, con un país en ruina, con la prima de riesgo alcanzando cuotas inusitadas en la historia económica de España y el enemigo dentro en forma de nacionalismos varios y otras raleas indignas de mención, el ciudadano común, el de clase media, que hasta hace poco gozaba de las mieles del estado de bienestar (sea lo que sea eso) está pagando el pato de la ineptitud de sus gobernantes día tras día hasta que no quede más que pueda soportar. Entonces es cuando realmente tendremos un problema y uno muy serio. Y los políticos, una de dos, o no lo ven o no lo quieren ver (no repito el refrán para no ser cansino).

Primero, suben los impuestos, el IVA incluido que, como he dicho ya en más de una ocasión, es el impuesto más indiscriminado que hay, porque afecta por igual a todas las personas, independientemente de su solvencia. Un asunto sangrante, más que espinoso, que nos pone por encima del IVA que se cobra, digamos, en Francia, país en el que el salario mínimo interprofesional es el doble que el español (pero esto no lo dice nadie cuando se cacarea el tan traído y llevado “nivel europeo”, que en España se emplea solo para lo malo, pero jamás para lo bueno). Después recortan en Sanidad, en Cultura, en Educación, etc. Vale, algunos recortes son comprensibles y, digan lo que digan nuestros maestros de escuela, trabajar la mitad de horas que un trabajador normal, no es recortar, es lógica pura, dura y aplastante (todos queremos trabajar poco y ganar mucho, pero no es realista). Ahora se sacan más tasas de la manga que cartas Juan Tamariz. La tasa judicial es una nueva manera de sangrar al ciudadano medio, porque el que no posee nada, seguirá disponiendo de la justicia gratuita (que garantiza nuestra Constitución, dicho sea de paso), pero aquél que se pase, auque sea por una cifra módica, tendrá que pagar su justicia a tocateja. El tema de la tasa judicial, da por sí mismo para un artículo, pero recomendaría a toda persona que lea el presente escrito que se informe, y se informe bien, porque esto va a traer mucha, mucha cola.

Llegados a este punto, sumamos: desempleo + subida de impuestos + recortes + tasas y obtenemos una ecuación que da como resultado a un ciudadano de clase media con ganas de suicidarse. Normal.

Y en medio de todo este jaleo, con la que nos está cayendo encima, escucho al gobierno aprobar una medida para reinstaurar la ciudadanía a los descendientes de los judíos sefardíes que fueron expulsados de España por los Reyes Católicos. Perdón. ¿Me lo repita?

Con los problemas que nos acucian, personas siendo expulsadas de sus hogares por bancos a los que se ha rescatado con dinero público (esto es, de todos los ciudadanos), Cataluña haciendo leña del árbol caído e intentando aprovechar la debilidad del Estado para pedir una escisión basada en mentiras y calumnias varias, familias languideciendo de hambre, porque los religiosos y las entidades de caridad no dan más de sí, el españolito crujido simplemente por respirar, la posibilidad de que se nos cuelen todas las mafias de Europa y parte de extranjero (las que no están aquí ya, quiero decir) gracias a la medida de conceder la residencia a aquél que compre un piso por valor mínimo de 160.000 € y el Partido Popular siendo más impopular que nunca, ¿no se les ocurre otra cosa que traer a los descendientes de los judíos sefardíes que fueron expulsados de España en la Edad Media? Y digo yo, ¿por qué no traemos también a los descendientes de los fenicios, griegos, romanos, árabes, godos, visigodos, celtas y demás culturas que pasaron por la vieja Piel de Toro? Coño, que vuelvan los visigodos, a ver si con Merkel a la cabeza arreglan los problemas económicos que los incompetentes gobernantes españoles no parecer querer o saber solventar.

Esto es de risa. Absolutamente hilarante. ¿Vamos a repatriar a señores que ya no tienen nada en común con nosotros, porque durante un tiempo vivieron en España? ¿Y el idioma? ¿Y las costumbres? ¿Eso es solventar un problema histórico? ¿Qué es esto? ¿Otra estúpida ley de la memoria histórica, pero al estilo de la derecha? Y me vuelvo a preguntar yo, ¿por qué no se centran en problemas históricamente más recientes, como el Peñón de Gibraltar? ¿Qué tal solucionar el problema del Sahara? Porque quiero recordar que allí sí llegó a haber ciudadanos españoles de pleno derecho, que hablaban el idioma, adoptaban las costumbres e incluso la religión que se profesaba mayoritariamente en España y se les abandonó de manera vergonzante a las frías garras de Marruecos, que proclamaba una soberanía que ni tan siquiera le correspondía y no ha hecho sino dejarlos de la mano en condiciones infrahumanas. Ah, claro, torpe pregunta, que esto es política y esos objetivos no interesan. ¿En qué estaría yo pensando?

Imagino que deben ser circunstancias similares a las que impiden a los políticos recortar ayuntamientos, arreglar el funcionariado, terminar de una vez con los diecisiete gobiernos de las Comunidades Autónomas (que no es sino un eufemismo para describir diecisiete agujeros negros de los que estos mismos señores están sacando rédito), poner fin a las subvenciones a partidos políticos y sindicatos (que operan en el mismo epígrafe. De no ser así, seguramente otro gallo hubiera cantado), etc, etc. No, su guía continúa por la misma senda: machacar a la ciudadanía y adoptar medidas absurdas, como la que corresponde a nuestros ex-compatriotas. Pues tengan mucho cuidado, señores, porque los españoles empezamos a estar con el agua al cuello y, raspando la superficie, comienzan por asaltar supermercados y marcharse sin pagar la cuenta de los restaurantes (actos execrables ambos) para finalizar con una solución bastante más radical y permanente.

Ojito con la masas, porque ya no se puede extraer más jugo de la fruta machacada.

He dicho.

Comentarios

Me encantan tus artículos,

Me encantan tus artículos, Iván, ¿pero para cuando un nuevo libro? Me he releído el Vuelo del cisne como unas veinte veces. Un besazo.

Muchas gracias, Eva. Me

Muchas gracias, Eva. Me alegra saber que te gustan mis artículos.

Con respecto a la nueva novela, cada vez queda menos. No te voy a contar lo que he pasado, porque prefiero alejar las sombras y quedarme con lo positivo. Hay perspectivas de que vea la luz dentro de unos meses y, además, como parte de un proyecto muy bonito e interesante. Sigue atenta a la web para enterarte de las novedades.

Un besote y gracias por tu interés.

Hay que ser criticos con los

Hay que ser criticos con los gobernantes. Es la unica manera de mejorar el sistema pero si ninguno es bueno y no hay alternativas que podemos hacer? Que esperanza tenemos para el futuro

Gracias por tu comentario,

Gracias por tu comentario, J.J.

Ser crítico con el gobierno siempre es saludable para la democracia si se mantiene una postura más o menos objetiva. Es importante no dejarse afectar por las ideologías o los colores. Al final, lo trascendente es si estamos bien gobernados o no.

Sobre las esperanzas de cambio... si Espinete y Don Pimpón se presentan a las próximas elecciones, te prometo que los tendría en cuenta como posible alternativa.

Un saludo.

No puedes tener más razón,

No puedes tener más razón, Iván, y te has quedado corto.

Gracias por tu comentario,

Gracias por tu comentario, Richard.

No se trata tanto de llevar razón, como de exponer algunos hechos y también mi visión de las cosas. Al contrastar posturas, generalmente, se tiende a crecer. Al final, aprender es lo que cuenta, aunque desquitarse en modo pataleta tampoco viene mal en ocasiones.

Un saludo.