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Diario de un cazador: Linaje

Mi primera Feria del Libro

Lo mejor de esta Feria del Libro para un servidor, ha sido sin lugar a dudas poder firmar ejemplares con todo lo que ello conlleva. Y es que, aunque a un autor siempre le llene de orgullo poder dedicar su obra al lector que la hereda, lo más significativo es charlar con el público, intercambiar opiniones, responder alguna pregunta que otra y entablar una relación más cercana de lo habitual.

La lectura de un libro es un ejercicio de intimidad compartida –al menos, así me gusta definirlo a mí-, en cambio el encuentro entre autor y lector es una circunstancia infinitamente más extrovertida de la que se desprende una complicidad casi adictiva.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno

Muchos de vosotros me habéis comentado que os quedasteis con ganas de más al leer Diario de un Cazador - Linaje. En opinión de algunas personas, la novela podría haber constado de trescientas páginas por lo menos. Bueno, todo es relativo, pero os aseguro que la extensión no fue elegida al azar, al contrario, cumple una función específica.

Reloj, no marques las horas…

El reloj, esa maquinaria misteriosa repleta de ruedas dentadas y mecanismos que escapan a la mayoría de entendimientos -tanto, que bien podrían parecer mágicos-, digno heraldo de un tiempo más sencillo en que la mente del hombre comenzaba a desarrollar la tecnificación, fiel acompañante del ser humano desde tiempo inmemorial y omnipresente objeto aparecido en tantas y tantas películas y libros marcando un antes y un después en la vida de los protagonistas. Diario de un Cazador – Linaje no podía ser una excepción.

Es de bien nacido ser agradecido

Al menos esto es lo que me decían siempre mis padres cuando era pequeño y, oye, quieras que no algo termina por calar.

Por eso en este post quería agradecer especialmente a los chicos de Zona Negativa , con Raúl López a la cabeza, por acoger en su web la imagen del libro y permitir a un servidor colocar un enlace que conduce a esta web en cada una de sus colaboraciones. Gracias, compañeros.

Cuando la comida se rebela

¿Te pelearías con tu almuerzo? No, obviamente no. Claro que una ensalada o un buen filete de ternera –para aquellos que seguimos siendo omnívoros– no suelen tener la cualidad de protestar o enfrentarse a aquél que pretende hincarles el diente. Entre humanos y vampiros la cosa cambia.

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