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Concurso de relatos vampíricos del Proyecto Lecturas Viajeras - 3ª Parte

Tercera entrega de los relatos sobre el mundo de los vampiros por parte de los alumnos de los institutos de Cartagena, Cuenca y Málaga participantes en el proyecto Lecturas Viajeras (ARCE) del Ministerio de Educación.

Son los últimos tres relatos por ahora, pero apuesto con vosotros que no serán los definitivos.


"SIN TÍTULO"

Eran ya sobre las doce y media pasadas, y dos muchachos, Adam y  Susan, corrían para poder encontrar un refugio, puesto que estaba empezando a lloviznar.

Todo estaba cerrado, no encontraban ningún lugar en el cual poder resguardarse de la lluvia… Ninguno, excepto una casa en mal estado, con ventanas rotas, llena de pintadas y con puertas oxidadas. No se pensaron mucho el entrar en el lugar ya que cada vez llovía con mayor intensidad.

Al abrir la puerta, ésta hizo un ruido chirriante que resonó por toda la casa. Cuando entraron, pudieron divisar que todo estaba lleno de telas de arañas y  muebles característicos de la Edad Antigua. Supusieron que esa parte da la casa era el salón . Siguieron recorriendo las habitaciones , ya que como la tormenta parecía que no acababa, decidieron pasar allí la noche, y al final, tras subir las escaleras, encontraron tres habitaciones sumidas en la oscuridad. Entraron con un poco de terror en la primera , y vieron que era un viejo dormitorio  lleno de  arañas  en el que se escuchaban ruidos pertenecientes a ratas que vivían allí. A continuación se dirigieron a la segunda habitación que estaba aún más oscura y muy silenciosa. Al entrar comprobaron que se trataba de otro dormitorio casi con las mismas características que el anterior, pero sin ruidos. Y por último se dirigieron a la tercera habitación , ésta era prácticamente imperceptible, así que para encontrar el pomo, tuvieron que ayudarse de su sentido del tacto. Cuando al fin lo encontraron, la puerta no se abría, así que dieron la casa por inspeccionada.

Tomaron la decisión de que Susan dormiría en la segunda y Adam en la primera.  El primero en irse a dormir fue Adam , que con el caer de las gotas de agua se quedó profundamente dormido. Después fue Susan, pero ella no conseguía conciliar el sueño, y cuando estaba a punto de conseguirlo percibió un grito, ¡era Adam! Rápidamente saltó de su cama y se dirigió a la puerta de al lado, miró hacia la cama y comprobó que el muchacho no estaba allí. Con un miedo terrible que la inundaba entera, empezó a temblar y, de repente escuchó a su amigo gritar de nuevo, pero esta vez su voz procedía de un lugar más alejado. Salió del cuarto y de reojo observó que la tercera habitación antes cerrada estaba abierta de par en par.

No se quedó mucho tiempo allí , porque le urgía algo más importante, encontrar a su amigo, así que corrió escaleras abajo para ver si aparecía Adam. Se paró e intentó divisarlo, pero él no estaba por allí, la casa estaba en completo silencio…, hasta que de pronto se escuchó otro grito, éste parecía provenir de un lugar cercano. Empezó a mirar alrededor y observó que había una puerta mal cerrada cerca de ella, la abrió  y visualizó unas escaleras que iban hacia abajo. Su rostro palideció al momento, puesto que escuchó un grito atroz, cogió mucho coraje y decidió bajar, todo estaba absolutamente oscuro. Iba poco a poco para no tropezar y a medida que iba descendiendo escuchaba una voz al principio débil , pero que fue tomando forma hasta que entendió lo que decía : Susan….. Susan……, ella estaba ya casi a punto de  desmayarse y empezó a preguntar con un tono casi imperceptible: ¿Adam, eres tú ? La voz dejó de escucharse, y Susan llegó por fin al final. Con ayuda de sus sentidos, intentó buscar algo con lo que poder alumbrar la sala, pero antes de llegar a encender la sala , tocó algo líquido, pero parecía más denso que el agua…., después tocó algo como  carnoso, y escuchó una voz, era Adam, él le dijo : teeen… cuii.., haay… un… vampii…, a continuación se escuchó un ruido , y antes de que se pudiera dar la vuelta…… se escuchó un grito desgarrador por todo el vecindario.

Águeda.


PARA TODA LA ETERNIDAD

“Querido William,
Desde que embarcaste en aquel viaje interminable, aún con la esperanza de encontrar una posibilidad de convertirte de nuevo en humano, han pasado ya años, años de pura soledad. Sigo con la esperanza de que todo esto acabe, y podamos volver a nuestra antigua vida, seas o no un vampiro. Te escribo esta carta para que un día, cuando vayas a recibirla, te des cuenta de lo mucho que te extraño. Sin ti nada tiene sentido, la casa está completamente vacía y la ciudad es un sin fin de recuerdos…, de los cuales no me puedo despejar. Tantos recuerdos que compartimos juntos,…aquel baile…,la apuesta de sol…,cuando te arrodillaste ante mí y te declaraste…”Erika Windsor…¿Quieres casarte conmigo y ser felices para toda la eternidad?…”. A lo que contesté “¿Hablas en serio…?…¡Claro que sí!”. Luego nos compramos esa casa tan bonita…, con aquel paisaje maravilloso y nuestro pequeño jardín lleno de rosas. Bueno, aquí acabo con esta carta…Te quiero… 

P.D.- Escríbeme pronto...

Con cariño,

Erika…”

Dejó de escribir…echó un último vistazo a la carta…y decidió enviársela. Entonces empezó a recordar aquellos momentos tan felices que pasó junto a su querido William…Su William…¡Cuánto lo echaba de menos! Pasaron meses sin recibir ninguna noticia de él, no sabía absolutamente nada,…nada. Lo único que sabía es que se fue a Italia, en busca de un viejo vampiro, que…según él podría convertirlo en humano. Se alojaba en una pequeño albergue, en Venecia…Ella intentó impedírselo, ya que le daba igual que él fuera o no un vampiro…lo amaba…y eso era lo único que importaba. Pero él quería que ella estuviera feliz, que al menos tuviera una vida normal…y…así…sin más…se fue, y ya no volvió. En un frío día de otoño la espera terminó, había recibido una carta…¡Era William!…Emocionada abrió la carta y empezó a leerla…

“Querida Erika,
No sabes lo mucho que te extraño…el tiempo pasa tan lento, es como si quisiera alejarnos…y las malas noticias no paran de llegar. He averiguado dónde vive Giuseppe, el viejo vampiro del que te hablé… Vive…o más bien vivía, ha muerto, bueno,…lo han matado. Resulta que “vivía” en una enorme mansión…y él era el único que me podía ayudar… En fin, me llevé un gran disgusto, así que busqué familiares…por si alguien me podía ayudar, y me encontré con su hija, Jodelle, era una joven chica, delgada, rubia y muy hermosa…(no más que tú)… Bien, le pregunté si sabía algo sobre cómo me podría convertir en humano y me estuvo contando que eso era casi imposible…tenía que matar y beber la sangre de la persona que más amo…(así que como ya sabrás eres tú)… También me contó que sería imposible llevar una vida con una humana…lo que me molestó un poco…no es que no quisiera que llevaras una vida mejor, pero la verdad es que no me imagino mi vida sin ti…lo eres todo… Pero, si un día decides dejarme e irte con un humano para llevar una vida normal…no te voy a detener. Ahora te tengo que dejar, el tiempo pasa demasiado rápido cuando pienso en ti. Me quedaré una semana más para ver si averiguo algo más, aunque no creo que vaya a encontrar nada. Te escribiré lo antes que pueda…Te quiero…

PD:  No estés tan preocupada por mí…Volveré pronto…Besos…

                      Con todo mi amor,
William…”

Erika se alegró mucho de que por fin William se decidiera a escribirle, pero la idea de que le había dejado escoger entre él y un humano, no la había convencido del todo. Sabía que solo podría tener un hijo y por ello debería arriesgar su vida, pero acaso William estaba convencido de que todo esto no saldría bien… Había dicho que en solo una semana iba a estar aquí. Esa semana fue como una eternidad para Erika, ya que no podía dejar de pensar en la propuesta de William… Aún no se sentía con fuerza para empezar con la nueva vida… Sólo faltaban tres días para el regreso de Will y cada día más era como un paso hacia la eternidad…hacia la muerte… Era un viernes por la tarde cuando recibió una carta, una carta de Will…

“Querida Erika,
Parece que no queda otra solución…para siempre o  nunca…He intentado contactar con otros vampiros, pero parece que la suerte no está de mi parte…Como no me queda otra alternativa, tendré que regresar. Llegaré el domingo por la madrugada, no te asustes si ves que hay alguien en la casa, soy yo. Cuando regrese aclararemos todo este lío…Un beso…

                                                                                                                                                 Te veré pronto,
                                                                                                                                                                 William”

“Para siempre o nunca…”. Ahora Erika ya tenía claro lo que sentía por Will… Añoraría la vida humana…pero el amor lo es todo. No podría vivir sin él…Los días iban pasando muy deprisa…Pasaron el viernes, sábado y llegó el domingo…
Sentí un leve beso en la mejilla y como una mano de mármol me rozaba la mejilla…y entonces lo supe…era él. Abrí los ojos y allí estaba él, con esos ojos dorados, con esa piel tan pálida y con ese pelo tan alborotado que tiene. No pude evitar una sonrisa…me había preparado el desayuno y me lo había traído a la cama…A veces era tan tierno…
-Buenos días cielo- le dijo Erika.
-Hola- había algo de inquietud en su voz.
-¿Ocurre algo?- le preguntó sin saber por qué estaba tan preocupado…
-…………..- no contestó.
-Ah, sí, se me había olvidado….¿No encontraste nada para convertirte en humano?- preguntó Erika aunque ya sabía la respuesta.
-No….supongo que ahora todo será diferente…- Ahora su voz sonaba a tristeza.
-Sí, y la verdad es que estoy preparada….¿Cuándo me convertirás?
-Te dejaré elegir….- contestó.
-Después de mi parto…- le dijo Erika que no sabía cuál sería su reacción.
-¿Cómo…?¡Estás ………..!¡No me lo puedo creer!- dijo Will que iba a explotar de alegría.
-Lo podemos llamar Will…- dijo Erika.
-O también Erika…..- le propuso él.
-Y…¿qué te parece Eric? – le preguntó ella.
-Me encanta….”Eric o …..”- dijo Will que no acabó de terminar la frase.
-”Rose…”- intervino Erika.
-Sí….”Rose”……Oye…¿desde cuándo estas…….embarazada?- preguntó Will.
-Desde que viniste hace dos meses……de vacaciones.- contestó ella.
-Oh….sí….ya me acuerdo. ¿Y por qué no me escribiste en la carta que estabas embarazada?
-Porque con una noticia así te hubiera distraído de tu investigación.
-Bueno aún faltan siete meses para que salga y tu te conviertas en………vampiro.
-Una cosa, ¿el niño va a salir semivampiro?
-Por suerte sí…..

Ahora Erika tiene una vida diferente…..Eric y Rose estaban con ella. ¡Al final resulta que los dos eran gemelos! Quién se lo iba a esperar…Y tampoco era tan terrible ser vampiro…aparte de que tenías que beber sangre, todo era tan perfecto…Todos se cambiaron a la sangre animal, para así, matar a menos gente. La frase ” para siempre o nunca” aún da vueltas por la cabeza de Erika…Y es que el destino hizo que eligiera al amor de su vida, a su perfecta familia y a su apasionante vida….para toda la eternidad….

               Fin

Alexandra.


C UENTA LA LEYENDA…

Que un joven pianista, llamado Julen, del siglo XIX no podía pagar todos sus gastos con tocar el piano, aun que la gente decía que su música era preciosa, tenía  que  trabajar en la granja de un conocido de su difunto padre. Un día a este joven le brindaron la  oportunidad de tocar en un local, de baja clase social, todas las noches, Julen aceptó sin pensárselo dos veces, ya que era lo que él quería desde su infancia. Al día siguiente Julen se preparó ansioso sus partituras, se vistió con sus mejores prendas y fue a aquel lugar con las indicaciones que aquel hombre le dio. Cuando llegó al lugar que le indicaba el papel sucio y arrugado, Julen se quedo extrañado , era una casucha, pequeña y en ruinas. El chico entró y al no ver a nadie, pensó que se había equivocado. De repente, apareció un hombre en la oscuridad y le enseñó el camino hacia el  que tenía que ir, Julen apareció de repente en una especie de teatrillo  con un hermoso piano de cola, pero había algo que a Julen no le encajaba , en aquel momento estaba tan emocionado por su nuevo trabajo que ni se molestó en fijarse bien en qué era lo que sucedía.

Cuando Julen empezó a tocar se formó un silencio extremo en el público. Al acabar la función, no se oyó ni un solo aplauso, sólo se oían algunos murmullos y a los grillos cantando en el exterior de la antigua casa. El joven se dirigió a la salida por el camino que le indicó el extraño hombre. Al cabo de unas semanas Julen empezó a temer  que a ese público no le gustaran sus composiciones, pero le extrañaba mucho, ya que todo el mundo decía que sus partituras eran maravillosas, y así ante el temor a  que pudiera perder su trabajo fue por la mañana  a aquella casa para hablar con el hombre que le contrató.

Cuando se dirigía a la casa pensaba una y otra vez qué era lo que podía estar saliendo mal, hasta que se dio cuenta de que nunca había visto a ningún componente del público ,  pero sí los había oído murmurar. Esto le pareció muy  extraño y decidió volver a su casa y prepararse para aquella noche e intentar descubrir por qué jamás había visto al público.

Al volver a su casa se dio una ducha y se preparó , al llegar la hora fue caminando, pero …había algo que le inquietaba, pensaba que alguien le seguía y al mirar unas cuantas veces… pensaba que se estaba volviendo loco.

Julen entró en la casa y habló con el extraño hombre, preguntándole que por qué el público estaba siempre en oscuro, el hombre no le respondió, no le dijo ni una sola palabra y Julen decidió ir a dar su función como de costumbre, pero ya harto de no saber por qué nunca les veía decidió bajarse de aquel teatrillo en medio de su función y descubrir que pasaba. Al bajar  vió a una serie de personas sentadas en unas sillas , estaban muy pálidos y vestían de negro,  a Julen se le erizó la piel y… oyó de fondo, un chillido, sin pensárselo fue corriendo hacía donde escuchó aquel grito y vio a uno de aquellos extraños hombres mordiéndole el cuello a una mujer de cabellos largos y ondulados. Julen  separó a aquel ser de la mujer, pero de repente apareció el misterioso hombre que le dijo, con voz grave ,que no debía de estar ahí, que lo que pasara en esa casa no era asunto de él. Julen asustado, por miedo a perder su trabajo y a que le pasara lo mismo que a aquella mujer, pidió perdón mil veces  y el hombre le dijo que como ya sabía el secreto de esas personas no podría seguir con vida, pero Julen suplico y suplico hasta que el hombre le propuso un trato en el que decía que le dejaban vivir si no contaba nada de lo que había visto, el joven acepto sin pensárselo dos veces y se fue  corriendo de aquella casa pero cuando iba a cruzar la puerta de salida ésta se cerro de un portazo impidiéndole el paso. Julen muy fatigado de tanto correr pregunto a aquellas personas que por qué no le dejaban salir si acordaron que  si no decía nada no le matarían, ellos respondieron que le gustaba mucho su música  y que si quería seguir con vida a parte de no decir nada de lo que había visto tenía que continuar con su trabajo como pianista en aquella horrible casa, Julen respondió que si ya que haría lo que hiciese falta con tal de salir de aquella casa y los vampiros  le dejaron salir.

A la mañana siguiente Julen se despertó en su cama pensando en lo que había pasado esa noche y al no saber lo que eran esas personas decidió ir a la biblioteca al consultarlo  y lo encontró, lo que eran aquellos seres eran vampiros.  Julen  fue esa noche a la casa con más miedo del que tenía la misma noche del suceso pero iba preparado, fue unos ajos que según aquel libro que consultó ahuyentaba a los vampiros. Cuando Julen abrió la puerta el silencio era aún más tenebroso que la primera vez que entro a aquella casa. Con más miedo que nunca el joven se sentó frente al piano y se puso a tocar sus obras y mientras tocaba veía por el rabillo del ojo que los vampiros se le acercaban cada vez mas hasta llegar al teatrillo donde Julen estaba, él  dejó de tocar y se dispuso de cara a los vampiros en los que observó unos ojos rojos que le dieron más pánico aún y decidió levantarse con cuidado y salir corriendo. Pero esta vez tuvo menos suerte que la última , ya que uno de los vampiros le dijo que no podían vivir sin aquella preciosa música y  que al ser un humano tenían la tentación de chuparle toda su sangre y así lo único que conseguirían sería quedarse sin su música y decidieron convertirle en vampiro y, así, tenerla para siempre,desde entonces se le llama  el ‘’pianista vampiro’’.

Mireia Navia.


TE PRESENTO A MIS VECINOS, LOS VAMPIROS

Una nunca sabe cuando va a morir. Vive cada día a día sin pensar que puede ser que  cuando salga a la calle le pillará un coche, o que un loco te dispare cuando vas andando tranquilamente por la calle. Pero lo que seguro que nadie piensa es que va a morir siendo devorada por un vampiro…

¡Por fin vacaciones! Adiós estrés, adiós exámenes, adiós madrugar. Hola playa, hola fiesta, hola salidas. Hoy es el ultimo día de colegio, y estoy aquí sentada en la cama con la música puesta 102.30 Los 40 principales. De repente alguien abre la puerta. Es mi madre.

-¿Te has arreglado ya? Vamos a llegar tarde a la cena.

-No, voy enseguida- respondo si levantar la vista de la revista.

-Pero ya es ya ¿eh?- insiste mi madre.

-Si, mama, que ya- esta vez la miro.

Mi madre cierra la puerta con cara de incrédula. Escucho un poco más de música y decido que ya va siendo hora de ir arreglándose.

Todos estamos listos. Resulta difícil de entender que nos tengamos que arreglar para ir a casa de los vecinos, si son exactamente eso “Los vecinos” los mismos que te verán salir a hurtadillas en pijama para recoger el periódico que han dejado en tu puerta, los mismos que escucharan como cantas en la ducha o como discutes con tus padres. Pero siempre hay que dar una buena primera impresión.

Ya estamos aquí enfrente de la puerta. Mi padre toca el timbre y a los pocos segundos se abre la puerta. Es la nueva vecina. Delgada, pelo largo y negro, piel muy blanca, ligeramente pintada para poder resaltar sus labios pintados de color carmín. Nos saluda con una agradable sonrisa y nos invita a pasar. La puerta se cierra de golpe. En ese momento una extraña sensación recorre mi cuerpo, como un escalofrió o un mal presentimiento.

La noche transcurre con tranquilidad. Cenamos, tomamos el postre, siempre reservándonos para poder tomarnos el café. En ese momento decido ausentarme para ir al baño.

-Perdón, ¿el baño?- pregunto con cortesía.

-Arriba, al fondo- Responde con una sonrisa el vecino.

Antes de salir del comedor me da tiempo a mirar hacia atrás. Todos están sentados alrededor de la mesa mis padres, mi hermano, que hace como que presta atención pero realmente no entiende de lo que hablan, los nuevos vecinos y su hijo el cual tiene un atractivo muy peculiar. Subo las escaleras y mientras voy andando hacia el baño una habitación me llama la atención. La puerta está entreabierta. Me dispongo a abrirla y justo en ese momento como por arte de magia aparece el hijo de los vecinos el cual me impide entrar. El tenerlo tan cerca me permite verlo con más claridad. Muy alto, delgado y muy blanco de piel, me atrevería a decir que es alvino si no fuera por el color de su pelo, negro como el ébano.

-¿No ibas al baño?- pregunta con tono picaresco.

-Claro, claro… he de haberme equivocado- respondo nerviosa.

-Si eso una equivocación…- responde irónicamente.

- Perdona, ¿dudas de mi palabra?- Pregunto con tono enfadado, mientras me acerco más a él.

-No, claro que no, yo confío en tu palabra, ¿o quizás no debería de hacerlo?- se acerca más hasta estar a escasos centímetros de mi.

Un largo silencio se apodera de la situación. Hay estamos los dos mirándonos. En ese momento me separo.

-¿Al fondo no?- Pregunto como si nada de esto hubiera pasado.

-Si, aunque ¿si quieres te acompaño para que no te vuelvas a equivocar?- Pregunta con una gran sonrisa en la cara.

Me giro mirándole de una manera despreciable en señal de una respuesta negativa. Me decido a ir al baño. Realmente no tenia ganas de ir pero igualmente entro. Me siento en el lavabo durante un rato y finalmente tiro de la cadena para aparentar que realmente he estado haciendo algo ahí dentro.

Cuando salgo vuelvo a cruzarme con esa puerta, con esa habitación que sin saber porque únicamente me llama la atención. Miro para un lado, miro para el otro, veo que no hay nadie y decido entrar. Un extraño olor sale en ese momento de aquella habitación. Busco en la oscuridad el interruptor de la luz, lo encuentro y lo empujo hacia abajo. En ese momento suena un “clic”. La luz se enciende permitiendo que vea con claridad lo que aquella habitación escondía. Algo que marcará mi vida para siempre. El temor se apodera de mi cuando veo cientos de cadáveres apilados unos

Irene Martínez.


Podéis encontrar más información en el blog de Lecturas Viajeras: http://www.lecturasviajeras.es/