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Entre todos la mataron y ella solita se murió

El Partido Popular abandona el gobierno de la nación y no de manera poco vergonzante, tanto por las formas, como por los muchos escándalos que deja tras de sí y que han conducido a esta situación.

Un minuto de silencio por la muerte del Estado español

Enhorabuena, señor Sánchez, pues es usted el nuevo Presidente de España, fin que lleva persiguiendo desde hace mucho tiempo. Comprendo que, en su situación, siendo un cadáver político al que no valoran positivamente ni los suyos, y habiendo tenido incluso que renunciar a su acta de diputado, no le quedaba a usted más que aferrarse a un pacto con el mismísimo diablo para poder gobernar. Era eso o volver a casa a hacer tortillitas liadas para la cena familiar. Por eso ha culminado sus pretensiones, aferrarse al sillón presidencial como lo hace el más execrable de los piojos al cabello, con la única finalidad de medrar.

Libertad de expresión contra buen gusto

Estimado señor Toledo, Bardem y resto de ínclitos acompañantes en la reunión del 22 de mayo de 2018:

Quizá el problema en la tan traída y llevada polémica generada por el señor Toledo (que mencionaba algo sobre hacer de cuerpo en la figura divina de Dios y la Virgen María) esté basada en su desconocimiento de lo que es la libertad de expresión.

En primer lugar, dado que usted parece no haberse molestado en documentarse, voy a transcribirle lo que dice la ley de la Unión Europea (que no es sospechosa de ser forofa de leyes mordaza) sobre la libertad de expresión.

Mentecatos e ignorantes

Se puede ser mentecato y se puede ser iletrado, pero cuando se aúnan en combinación ambas características, sucede lo que sucede.

Hasta luego, Lucas

Entre el lago negro, lago blanco, siete caballos van de bonanza después de los dolores con un fistro pecador de la pradera.

Te ha tocado dejar este mundo, amigo, para regresar junto a tu bien amada esposa. Nosotros, hasta volver a disfrutar de tu arte, no podemos sino dedicarte un homenaje, chiquito, pero sentido, por todas las risas y carcajadas que nos has regalado.

Si San Pedro consigue, entre desternille y desternille, abrirte las puertas del cielo, estoy seguro de que harás reír al mismo Dios.

Te decían Chiquito, pero eras muy grande.

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